
Las opiniones acerca de las diferentes redes e el mundo son variadas, y claro, Facebook no es ajena a estas polémicas. A continuación les presento algunos apartes de una crónica de la periodista Gina Montaner llamada “La Dictadura de Facebook”
Lo in es pasarse las horas y los días frente a un ordenador haciendo o deshaciéndose de “amigos” virtuales. Según un estudio reciente, comunicarse por Facebook en horas laborales incrementa la productividad de los trabajadores, porque representa un descanso de la rutina.
Cuando leí la insólita noticia, de inmediato temí que se tratara de una investigación amañada. En realidad, lo que está claro es que nunca antes se ha aprovechado menos el tiempo, desde que la gente se dedica a actualizar compulsivamente sus fotos, sus estados de ánimo, sus pensamientos o su estatus sentimental.
Lo más pesado de la adictiva esclavitud de Facebook es que se ha conformado un universo tipo Gattaca, en el que los que no participan de la constante promiscuidad social son percibidos como outsiders sospechosos. A fin de cuentas, es una manera de no aparecer en la vitrina virtual y escapar del escrutinio del colectivo.
He sabido de casos en los que una inocente foto posando en bikini en la playa le ha valido a una mujer una amonestación de su superior. Pero quienes se resisten a dejarse colocar el microchip pasan a formar parte de una secta secreta y subversiva, que se atreve a rechazar con terca indiferencia las invitaciones que aparecen de la nada en los e-mails, a nombre de sujetos invisibles que buscan nuevos adeptos al club.
Via: Libertad Digital


